martes, 21 de febrero de 2017

¡Hola a quien me lea!

Empiezo este blog con la intención de ayudarme y ayudar a otros que pasen por una situación similar a la mía. Estoy diagnosticado de una enfermedad mental desde 2000. Según los psiquiatras padezco esquizofrenia paranoide, porque cumplo los criterios diagnósticos de tal enfermedad. El diagnóstico de enfermedades mentales todavía no se puede hacer de forma científica, aunque confío en que algún día la ciencia sabrá qué es la mente, cómo funciona, cuándo no funciona bien y cómo solucionarlo. Es por ello que tengo un margen para la duda, y pensar que, aunque estoy un poco locuelo y me gusta ser así, no padezco dicha enfermedad.

Viví situaciones extraordinarias, que los psiquiatras no dudan en calificar de delirios. Para mí, casi todo lo que viví es cierto, y por más que lo intento, no puedo creerme las explicaciones que me dan, aunque reconozco que esto también le pasa a otro pacientes, si bien, no a la mayoría. Estuve ingresado en distintas unidades de psiquiatría en más ocasiones de las que me gustaría, concretamente todas ellas. Las primeras veces me resultaban muy duros los ingresos, pero ahora me lo tomo con más filosofía. En parte es porque el personal de la unidad me conoce, y porque no me resulta tan traumático estar privado de libertad durante un tiempo.

Ahora mismo creo que no voy a ingresar más veces, porque conozco como funciona mi cerebro ante la medicación y la falta de ella. Espero algún día poder dejarla del todo. Mi actual psiquiatra me apoya mucho, y yo confío en él. Por experiencia sé que no se puede abandonar de repente, porque las neuronas se adaptan a ella y se modifican las sinapsis físicamente. El resultado de dicho  abandono tras estar acostumbrado a ella son delirios. La clave está en ir retirándola poco a poco, y de momento voy bien, aunque quizás me queden todavía algunos años más. Es un proceso duro que requiere paciencia.

Mis delirios, o recuerdos, consisten básicamente en pensar que he conocido y he hablado con personas que salen en los medios, tales como actores y actrices, políticos, algún que otro científico, y de gente de otros ámbitos que salen en la prensa o en la televisión. Pienso que no hay nada físicamente imposible en estos recuerdos, pero sí que son encuentros difíciles de creer. De hecho nadie me cree. Mi psiquiatra actual, no los anteriores, piensa que no pasa nada malo mientras estos "recuerdos" sean positivos, y la mayoría lo son. La verdad es que a pesar de que no sean más que conversaciones, estas ideas me hacen sentir como si fuera el centro del mundo, y esto para una persona tímida como yo, no es agradable del todo. Lo digo ahora porque gracias a que tengo la medicación más baja, puedo pensar con más claridad, y por tanto, asumirlo con mayor serenidad.